Fisioterapia traumatológica: tratamiento mediante agentes físicos de la patología traumática, por ejemplo: fractura ósea, luxación, politraumatismos, esguince, patología traumática muscular, etc. Debe ser realizada íntegramente por un fisioterapeuta para garantizar la eficacia del tratamiento.

El fisioterapeuta realiza una valoración detallada del paciente y una acción terapéutica dirigida a:

·         Aliviar el dolor.

·         Reducir la inflamación.

·         Recuperar la movilidad.

·         La recuperación funcional del paciente.

Fisioterapia deportiva: trata mediante los agentes físicos las enfermedades que se desarrollan en la práctica deportiva. En este caso la prioridad es la prevención de las lesiones de los deportistas, mediante tablas y protocolos de ejercicios terapéuticos personalizados a realizar entre las competiciones, así como un tratamiento precompetición y  postcompetición.

– Fisioterapia geriátrica: técnicas de fisioterapia encaminadas a prevenir y tratar patologías propias del envejecimiento, ayudando a reducir el dolor, restaurar la movilidad, mejorar el equilibrio y la confianza y autonomía del paciente. Los objetivos principales son:

·         Reducir el dolor

·         Mejorar la sensibilidad y la propiocepción de las articulaciones

·         Mejorar el estado físico general a través de programas de ejercicio (psicomotricidad)

·         Evitar caídas

·         Reeducación de la marcha

·         Aumentar, recuperar o mantener el rango de movimiento, la fuerza muscular, flexibilidad, coordinación, equilibrio y resistencia

·         Enseñar las transferencias al paciente para preservar la autonomía

·         Proponer los dispositivos de ayuda para promover la independencia

·         Recomendar las adaptaciones para hacer en casa

·         Educar y ofrecer recomendaciones a la familia